Islas Malvinas - No CENSUREMOS nuestra historia

En este blog nos proponemos analizar a partir de los discursos aportados por veteranos de guerra, la construccion de identidad que ellos mismos realizan a partir de la influencia de la mirada de la sociedad, en tanto censura social.

21 noviembre 2006

Nuestros comienzos y nuestros fines

Cuando comenzamos a investigar un poco para realizar este blog tuvimos sensaciones encontradas. Nos alegró, por un lado, la cantidad de referencias al respecto en todos los medios así como la existencia de páginas personales de gente que ha decidido no dejar lo más importante en el olvido. También, por otro lado, es cierto que hay cierto facilismo a la hora de abordar las causas de los ex combatientes, que suponen que la finalidad de las comisiones de veteranos es la lucha por un subsidio social, y no mucho más. Sabemos que no se puede volver atrás, que hay cosas que lamentablemente no se pueden cambiar, pero aún no está todo perdido. No desmalvinizemos. Mantengamos la mirada crítica sobre nuestra historia y la de nuestro país porque de esta manera no cambiaremos el pasado, pero sí mejoraremos el futuro.
Censurar es cegarnos ante la realidad. Nosotras, como estudiantes de la carrera de Comunicación Social, tenemos la obligación de abrir los ojos, de escuchar, de pensar, de no quedarnos con lo primero que nos dicen. Este blog tiene esa finalidad, ni más ni menos. Y lo dedicamos a nuestros HÉROES, aquellos convocados con el único propósito de cambiar la historia, de hacer valer nuestros DERECHOS.

Golden, Danila
Terribile, Julieta
Turina, Gabriela
Alumnas de Derecho a la Información - Cát. Duhalde
Profesor Francisco Pestanha

Eterna pelea


Censura no es sólo silencio, ni sólo silenciar. Construir una historia en la que una sola de las partes tiene voz, es censura. Relatar la misma historia una y otra vez también es censura. Es tal vez la peor de ellas porque, de tantas veces repetido, el relato termina por convertirse en un instinto, en un pensamiento automatizado. Allí donde se cuela el discurso hegemónico, allí hay una dura batalla, allí la verdadera lucha.
Para muchos veteranos, González Trejo solo a modo de “voz de voces”, la gesta de Malvinas no sólo tiene que ver con la recuperación de las islas. También, y fundamentalmente, con la recuperación de la memoria. Es una lucha contra la victimización de aquellos que pelearon por la soberanía.
Entenderlos como “pobrecitos”, es no entenderlos. Para ellos su lucha es contra ese discurso profundamente arraigado que dice que ellos eran “pobres chicos que se murieron más de hambre y frío que por las balas”. Quien los piensa así no capta la otra parte de la historia. Aquella que es callada en este discurso, aquella que sin embargo se desborda a cada oportunidad en el conocido “el que no salta es un ingles”.
La expresión de Trejo lo resume todo: “la malvinización viene de abajo, la desmalvinización viene de arriba”. La lucha por Malvinas no termino. La lucha sigue en pie para devolverles la dignidad que la victimización les robó.

Editorial del diario "La Nación"

La siguiente es una editorial redactada por el diario "La Nación" con fecha del 5 de marzo de 2006. La misma nos recuerda a todos los argentinos las terribles consecuencias de la desmalvinización o lo que es lo mismo, el sumerger al pueblo en un olvido idílico como si esa fuera la gran solución. En la editorial se reflexiona sobre los traumas que sufrieron los combatientes posguerra, y a esto debería sumarsele el terrible retraso que significa la misma para la configuración de su identidad nacional. Si el mañana depende de un pasado olvidado y vacío....¿qué nos queda?.

El trauma de la desmalvinización
De las guerras y sus penosas consecuencias mucho se conoce. Sin embargo, por densa que sea la información al respecto, golpea de manera diversa cuando el conflicto bélico y sus secuelas físicas o morales han afectado al país, a nuestro pueblo y, en especial, a quienes fueron nuestros combatientes. Uno de los aspectos más insidiosos del mal de la guerra es el que perdura en la posguerra como trauma de naturaleza psicológica que parece no cicatrizar aunque corra el tiempo. En esa situación se hallan quienes vivieron crueles experiencias próximas a la muerte en el frente, luego acumularon las frustraciones de la derrota y sobre todo sintieron, al regresar, decepción y olvido en vez de reconocimiento y apoyo.

Así como la guerra reclama una especial preparación para afrontarla, la posterior desmovilización requiere otro proceso de adaptación para reinsertarse en la vida diaria. Porque el comportamiento bélico obliga a enfrentar situaciones anormales que exigen, también, conductas fuera de lo normal como respuesta. De ahí que sea indispensable atender al soldado que se prepara y al que se le da la baja con los mejores recursos de la higiene mental, la psiquiatría y la asistencia social, según demande. Los que combatieron en las islas Malvinas no contaron con auxilio suficiente y el vacío experimentado fue terrible para muchos de ellos.

La conciencia de que no fuimos solidarios con los soldados convocados en las Malvinas se reaviva cada vez que se tienen noticias de muertes por suicidio de ex combatientes. Si bien las estadísticas a mano no son oficiales, las cifras menores alcanzan a 350 casos; las mayores agregan un centenar más. La magnitud de estos datos surge de inmediato si se tiene en cuenta que el hundimiento del crucero General Belgrano provocó 323 muertes y que otros 326 soldados argentinos fallecieron en los enfrentamientos ocurridos en el archipiélago.

Se advierte entonces que la posguerra ha estado lejos de dar la ansiada paz para quienes volvieron, y así es como no cesan las noticias impregnadas del luto por los que han seguido atentando contra su vida pese al plazo transcurrido.

Esta dura realidad demuestra cuánto se omitió hacer al regreso de los soldados de las Malvinas. Fallaron los poderes públicos que no dieron la atención médica adecuada ni facilitaron la reinserción laboral o la continuidad de estudios de esas personas, y fallamos nosotros también como sociedad, al no saber dispensar la contención afectiva necesaria.

Es evidente que la guerra constituyó un grave error político y militar. La posguerra, por su parte, desnudó las debilidades de nuestra sociedad que parecería haber querido olvidar una historia penosa.

Hace poco tiempo un film revivió recuerdos y puso fallas y culpas dolorosas a nuestra reflexión, signo elocuente de que la deuda contraída está pendiente y debe ser redimida. Si se necesitara un caso concreto más para meditar, habría que citar el caso del ex combatiente Ignacio Bazán, condecorado con medalla de honor por acto de arrojo, que luego debió empeñar su medalla por falta de recursos y concluyó suicidándose. Acaso sorprenda agregar lo ocurrido con los ex combatientes del Reino Unido, que registraban ya en 2002 tantas muertes por suicidio como por combate. Tampoco allí las cifras son oficiales y fueron dadas por una organización de veteranos.

Podría decirse, en fin, que la desmalvinización no se ha cerrado para quienes participaron en esa guerra. No nos abandona el deber de hacer por los nuestros lo que corresponde sin más demora. Se trata de atender como se merecen a hombres que hoy tienen alrededor de 43 años y han padecido las fallas de una sociedad que, en buena medida, los ha defraudado.

Final de entrevista.

En el tramo final de la charla, César concluye "la lección de Malvinas es indudable". Ésta y otras frases dan un cierre a la entrevista.
En el próximo post, un análisis propio acerca de lo dicho por Gónzalez Trejo.

Powered by Castpost